La mejor dieta contra las enfermedades cardiovasculares

En la década de los sesenta, la población residente en Creta, sur de Grecia y en la parte meridional de Italia tenía una esperanza de vida entre las más altas del mundo y todo ello a pesar de las limitaciones existentes en los servicios médicos y sanitarios. El infarto de miocardio es casi desconocido y el cáncer apenas existe. Esta realidad que ha sido conocida en el mundo entero gracias al Estudio de los Siete Países, realizado por Keys, puso de manifiesto que la dieta, el estilo de vida, las relaciones sociales y el entorno, (clima y factores ambientales) tienen una gran importancia en la salud.

Los alimentos ricos en grasas monoinsaturadas, cuyo principal y clásico representante es el aceite de oliva virgen, son más beneficiosos que los otros aceites vegetales. No hay grasa con las ventajas saludables del aceite de oliva virgen. Ayuda a controlar el colesterol, la arteriosclerosis y la presión arterial - lo cual incide en un menor riesgo de enfermedad cardiovascular-; es útil en el tratamiento y prevención de algunos tipos de diabetes y puede ayudar a proteger el organismo ante determinados tipos de cáncer, especialmente el de mama.

De nada sirve atiborrarse de un alimento porque nos digan que es muy saludable y dejar de lado otros. La dieta es un conjunto y cada alimento tiene su sitio.

Cuando hace más de 50 años nadie contaba calorías ni pensaba en como repartir porcentualmente proteínas, grasas y carbohidratos en una comida, la dieta mediterránea era nuestra forma de alimentarnos. Ahora cuando ha sido declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, se está convirtiendo en un concepto abstracto. Ahora el reto, es volver a interiorizar nuestra forma de vida y alimentación, aunque tengamos que volver a aprender a comer de nuevo.

 

Un sano estilo de vida